- Localidad: Frías
Un enclave privilegiado
Historia, piedra, agua y naturaleza se encuentran en uno de los rincones más especiales de Frías.
A los pies de los Montes Obarenes y protegida por las paredes rocosas del desfiladero del río Molinar se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, en Tobera.
Su privilegiada ubicación, prácticamente fundida con la roca y rodeada por el sonido del agua, convierte este lugar en una de las imágenes más características de Tobera.
Junto a ella, el Humilladero del Santísimo Cristo de los Remedios, el puente medieval y el río Molinar forman un conjunto en el que patrimonio, historia y naturaleza conviven en apenas unos metros.
UN TEMPLO CON SIGLOS DE HISTORIA
La ermita de Nuestra Señora de la Hoz fue construida en el siglo XIII y constituye un interesante ejemplo de la transición entre el románico y el gótico.
Su arquitectura conserva todavía elementos propios de la tradición románica junto a otros que anuncian ya las nuevas formas del gótico.
Su emplazamiento no es casual, ya que el desfiladero de Tobera constituyó históricamente una importante vía de comunicación por el que discurría una antigua calzada que comunicaba La Bureba con Orduña y los puertos del Cantábrico.
Durante la Edad Media, la ermita estuvo también vinculada al paso de viajeros y peregrinos, y diferentes fuentes señalan que llegó a servir como hospedería para peregrinos que se dirigían hacia el Camino de Santiago (por una variante del Camino Olvidado).
Así, el lugar que hoy contemplamos como un extraordinario enclave paisajístico fue durante siglos también un espacio de paso, descanso, refugio y devoción.
ENTRE EL ROMÁNICO Y EL GÓTICO
Uno de los mayores atractivos de Nuestra Señora de la Hoz está precisamente en sus detalles.
El templo presenta una sola nave, un amplio pórtico que protege su portada y una característica espadaña, al albergar y dar altura a las campanas sin el coste ni la complejidad de levantar una torre completa.
En ella podemos descubrir uno de los elementos artísticos más interesantes del edificio: sus arquivoltas ligeramente apuntadas, una característica que evidencia esa transición hacia las formas góticas.
La arquivolta exterior presenta además una serie de figuras humanas esculpidas, mientras que en diferentes puntos todavía pueden apreciarse restos de policromía, testimonio de una época en la que estas arquitecturas medievales podían mostrar una apariencia mucho más colorida de la que hoy imaginamos.
Los capiteles con decoración vegetal mantienen, por el contrario, una clara tradición románica.
También merece la pena levantar la mirada hacia los canecillos, pequeñas piezas que sostienen o decoran la zona de la cornisa. Rostros, formas vegetales y motivos geométricos convierten estos pequeños elementos en detalles que muchas veces pasan desapercibidos.
UNA ERMITA BAJO LA ROCA
Una de las características que hacen único este lugar es la extraordinaria integración de la construcción con el paisaje.
La ermita se alza bajo el imponente cortado rocoso del desfiladero del Molinar, integrándose de tal manera en el paisaje que arquitectura y naturaleza parecen formar un único conjunto. Construida en piedra de toba calcárea, la roca porosa característica de este entorno, parece surgir de la propia montaña.
EL PUENTE: SIGLOS DE CAMINOS
A los pies de la ermita encontramos otro de los grandes protagonistas del conjunto: el puente medieval sobre el río Molinar. Su ubicación está relacionada con la antigua vía de comunicación que atravesaba el desfiladero y conectaba La Bureba con el norte. Hoy, además de permitir cruzar el Molinar, constituye junto a las ermitas una de las estampas más reconocibles de Tobera.

Altar de Caminantes Santo Cristo de los Remedios
En el interior de este pequeño templo está la imagen del Santo Cristo auxiliador, visible desde la calle a través de un arco enrejado. El crucifijo tiene la muda de una gran culebra a sus pies.
"Cuenta una leyenda que por este camino romano pasaba un día un correo de la reina castellana, al que le salió una serpiente gigante al cruzar el puente de tobera. El caballo se encabritó y se desboco con el jinete a lomos. Pero el mensajero se encomendó al Santo Cristo de los Remedios y milagrosamente salió ileso del fatal accidente. Por ese motivo mandó construir junto al puente una pequeña ermita. El altar de hoy es el heredero de la fundó el correo de la leyenda."

Fotos al tamaño original
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